Lema anual

Cara a cara con Jesús.
Dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta.

Ante el Crucifijo lleno de luz de la capillita de San Damián, Francisco se ha dado cuenta de las tinieblas de su corazón. Éstas consisten, en el fondo, en no poder liberarse y entregarse como se entregó el Crucificado.

En la fe, el ser humano se entrega, al Otro… En la esperanza, mira más allá de sí mismo… En la caridad, entrega su ser más profundo y da una respuesta personal al Tú.

Durante cierto tiempo, Francisco corrió tras ilusorias quimeras. Soñó con las armas y el camino de la fuerza. Pero también escuchó la voz de la conciencia, y tomó un camino diferente. Ahora, siguiendo ese camino, pide esperanza cierta, segura, una esperanza que supera en mucho el afán de gloria y honor. Una esperanza que se mantiene firme, pues ha puesto su punto de apoyo en el Señor. Y el Señor es ahora su seguridad.

Francisco concretiza también la caridad, la tercera actitud objeto de su súplica, con un adjetivo calificativo: perfecta, completa. En esta petición se oye el eco de aquel encuentro suyo con los leprosos y que produjo un vuelco en su vida, como él mismo reconocerá más tarde: «Y el Señor mismo me condujo en medio de ellos, y practiqué con ellos la misericordia. Y, al separarme de los mismos, aquello que me parecía amargo, se me tornó en dulzura de alma y cuerpo» (Test 2-3).

La dedicación a los leprosos dio un vuelco total a las sensaciones y percepciones experimentadas hasta entonces por Francisco. Cuando balbucea su oración ante el Crucifijo, sigue todavía conmovido por aquel acontecimiento. Se asombra pensando de dónde le vinieron las fuerzas para sobreponerse heroicamente y abrazar a aquel leproso terriblemente desfigurado, besarlo y lavarle las llagas purulentas. La cruz, la entrega sacrificial de la propia vida por parte de Jesús es la respuesta para Francisco. Por eso pide crecer en la caridad, y que ésta sea cada vez más perfecta. Francisco mantendrá a lo largo de toda su vida lo que pide en esta época de su conversión.
Podés seguir profundizando en esta bella oración conocer su origen y contexto en La Oración de San Francisco ante el Crucifico de San Damián.

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Oración

Sumo, glorioso Dios, 
ilumina las tinieblas de mi corazón 
y dame fe recta, 
esperanza cierta 
y caridad perfecta, 
sentido y conocimiento, Señor, 
para que cumpla tu santo y verdadero mandamiento.

 

La vida es puro don de Dios y por eso debe ser respetada, cuidada, defendida y servida. ¡Cuántas veces hemos reflexionado las palabras del libro del profeta Jeremías! “Antes de formarte en el vientre, ya te había elegido; antes de que nacieras, ya te había consagrado; te había nombrado profeta para las naciones” (1,5). Nos sentirnos personas inmensamente amadas, pensadas por el Dios Amor desde toda la eternidad, con una misión, un proyecto que vamos descubriendo y construyendo en nuestro camino cotidiano. Por eso una vez más expresamos con mucha esperanza que cada vida tiene un valor infinito a los ojos del Padre, es un regalo de su Bondad.

 

 


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lema 2020

"Cara a cara con Jesús. Dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta."